Episodio 4. Temporada 1

Encuentro

Colapso Z – E4T1

Encuentro

El viaje de regreso en la Chevy hasta la vieja cabaña, al máximo les habrá tomado una hora y media.

Esquivaron bloqueos formados por esas cosas en calles y cuadras enteras, rodearon más de lo que esperaba Justin, pero salieron evitando cualquier tipo de enfrentamiento.

Llegar a la vieja cabaña se sintió como una pequeña victoria.

Una vez ahí, se prepararon para pasar la noche.

La idea era descansar y quizás preparar un plan de salida, en dirección al interior, tal cual se plantearon Justin y Lila al inicio.

Ethan simplemente esperó a ser guiado por Justin. Evitó ser invasivo.

Una vez todo estuvo listo, Justin ofreció ropa limpia a Ethan, le mostró el baño que se diera una ducha…

— Imagino que lo necesitas —.

Dijo, además. — Descansaras mejor después —.

Ethan llevaba por días ya, ese uniforme, y, de hecho, no quería quitársela, quizás pensaba en lo que representaba, pero apestaba y ya estaba deshecha.

Esa noche cenaron.

Justin preparó una pequeña fogata tras la casa, para no llamar atención.

Y aprovechó para conocer mejor al bombero.

— Imagino que no estabas solo al principio —. Empezó.

— Pues lastimosamente no, intentábamos estar en todas partes, quiero decir, ayudar a la mayor cantidad de gente posible —. Dijo.

Detiene su narrativa, mira de lado…

Silencio.

Traga saliva.

— Quisiera saber cómo estará mi hijo —. Dijo Ethan de repente, casi para sí mismo.

Sorprendió a Justin, no esperaba que una situación familiar apretara el corazón del hombre.

— ¿Qué pasó? — Preguntó Justin. — ¿Estaban en tu casa con tu esposa? —

— Bueno—. Dijo Ethan. — Estaba con su mamá, de hecho, llevamos casi dos años divorciados —.

— Entiendo —. Respondió Justin. — No te culpes, ni te preocupes —.

— ¿Cuántos años? —

— La semana pasada cumplió 18 —. Dijo Ethan. — El año entrante iría a la facultad —.

— Qué bueno, ¿qué deseaba estudiar? — Preguntó Justin.

— Bueno, quería ser bombero, le dije que podía serlo, medio tiempo. Así que pensamos en ingeniería civil —. Respondió Ethan.

— Comprendo. De seguro estarán bien —. Cerró Justin

El fuego chisporroteaba.

Silencio

Nadie parecía darse cuenta, pero disfrutaban ese silencio, la quietud, lo fresco de la noche.

Lila aferrada al brazo de Justin, simplemente acompañó la conversación en silencio.

Pensaba en que, cada uno estaba siendo alterado de alguna forma, por esta situación.

Descansaron esa noche, pero no antes de que Justin propusiera quedar en vela una parte de la noche, no necesariamente una guardia, pero algo parecido.

— Empiezo yo, hasta las cero doscientas —. Dijo. Tú sigues hasta las cero seiscientas.

— Debemos ser precavidos, no ser ingenuos y sufrir pérdidas —. Cerró.

— Perfecto señor —.
— Me parece bien —. Respondió Ethan.

Sentía un leve tono militar en la actitud de Justin.

— ¿Tiene planes? — Preguntó Justin.

— Seguir vivo, respirando —. Respondió Ethan.

Pensó Justin unos segundos en silencio.

— Mañana, retomamos nuestro viaje al interior. ¿Te sumas? —

A lo que Ethan respondió con cierta duda: — Pues sí —.


La mañana se presentó envuelta en una niebla espesa. La visibilidad era casi nula.

Aún así, Justin y Lila preparaban todo en la Chevrolet.

Como a las cero novecientas el bombero se presentó, desayunaron y partieron.

La neblina ya no estaba, el sol dominaba al cien por ciento, aún estaba fresco, pero la media mañana ya lucía radiante.

El objetivo era Gallatin County.

La carretera se estrecha con el paso de las horas.

El asfalto está agrietado, cubierto de malezas, autos volcados y abandonados al borde, manchas oscuras que nadie se detuvo a limpiar.

Siendo este un camino secundario de poco uso, era de esperarse que estuviera así de libre, o tranquilo.

Pero, el silencio no es natural. Es expectante.

Justin reduce la velocidad.

— Algo no está bien —dice.

Ethan, en la parte trasera, mira alrededor. —Esta zona solía tener controles… patrullas rurales —.

Justin no responde.

Sus manos aprietan el volante.

Siente una presión extraña en el pecho, como una anticipación que advierte sin palabras.

Más adelante, un camión atraviesa la ruta.

— Demasiado limpio. —
— Muy bien puesto —. susurra.

Unas ruedas de tractor, dispuestas en ángulo, obligan a cerrar el paso, y disminuir velocidad. No hay espacio suficiente para pasar sin detenerse.

—Trampa —dice en voz baja.

El olor llega primero. Combustible viejo. Metal oxidado. Algo más… pólvora reciente.

Justin detiene la marcha.

El primer disparo corta el aire.

Impacta contra la carrocería. Seco. Cercano.

—¡Contacto! Justin advierte—.

Otro disparo. Desde la estación de servicio abandonada, al frente.

No hay salida limpia. Si avanzan, quedan expuestos.

A la izquierda, entre dos vehículos abandonados, se mueve otra sombra.

Dos más.

Están cruzados.

—¡No queremos problemas! —grita Justin. Bajando agazapado, Lila hace lo mismo. Como buscando posición para responder al fuego.

La respuesta es otro disparo. Más bajo. Mejor dirigido.

Justin cambia.

—Entonces no hay trato—.

Y dispara.

El primero cae desde la estación.

Lila dispara dos veces. Uno de los hombres se desploma entre los autos.

Ethan solamente puede cubrirse de los disparos, con un hacha en manos, no puede hacer mucho.

El tercero intenta retroceder. No llega lejos.

El silencio dura… nada.

Un gemido húmedo emerge desde el borde del camino.

No muertos.

Otro aparece corriendo, rápido. No como los otros.

Justin gira y empieza el combate. Esas cosas, como atraídos por el ruido de los disparos, ahora atacan. El mutado golpea el capó, cae… y se levanta.

—¡Lila!

Ella dispara.

Otro mutado emerge detrás del camión.

Y otros más.

—¡Retrocedan! —grita Ethan, saltando con el hacha en mano.

El caos se rompe en direcciones distintas.

Y entonces…

Un disparo.

Distinto.

Seco. Preciso.

Uno de los mutados cae inerte.

Otro disparo.

Mismo ritmo. Misma precisión.

Justin no mira de inmediato. Pero lo registra.

Alguien más está en la maleza.

Y no está fallando.

Una vez terminado el combate.

Entre los árboles, una silueta emerge con calma.

Equipo táctico gastado. Movimiento contenido. Arma baja, pero lista.

—Tranquilos —dice el hombre—. Si quisiera disparar, ya lo habría hecho.

Justin no baja la escopeta. — Por supuesto que sí.

El hombre lo observa con atención. Demasiada atención.

—Buen movimiento —dice—. Ese de antes no era común.

Ethan se adelanta un paso. —¿Quién eres? —

Reese —responde—. Teniente, ex Fuerzas Especiales.

No dice más.

Esquiva la mirada como si buscara ver algo hacia el camino.

Lila mira a Justin. Él asiente apenas. Baja el arma un poco, no del todo.

—Estamos de paso —dice Justin—. No buscamos problemas.

Reese mira el camión atravesado en la ruta. —Eso no estaba ahí ayer —.

Justin lo mira fijo. —Eso pensé.

Reese sonríe apenas. No soberbia. Reconocimiento.

—Hay gente usando a esas cosas como distracción —dice—. Emboscadas simples. Funcionan con civiles.

—No con nosotros —responde Justin.
Se miran un segundo más.

No hay alianza. No hay promesas.

Solo una verdad compartida: el mundo ya no perdona errores.

—La ruta norte está perdida —dice Reese—. Si siguen recto, no terminarán vivos.

Justin asiente. —Entonces no seguiremos recto.

Reese observa el camino alterno.

Luego mira el camión atravesado. Los cuerpos. El silencio que vuelve.

Aprieta la mandíbula.

—Mi unidad… —empieza, y se detiene—. Éramos seis.

Nadie habla.

—Dos cayeron hoy —continúa—. Los otros… no lo lograron antes.

Justin lo mira. No dice “lo siento”. No hace falta.

Se gira, da unos pasos y luego lo mira otra vez.

—Sólo, no es buena idea —dice Justin—. Nunca lo es.

Reese no sostiene la mirada, observa el infinito.

Luego asiente.

—Si no les molesta… —dice—. Puedo cubrir la retaguardia. Sé moverme sin hacer ruido.

Lila lo observa. Luego mira a Justin.

Él asiente.

—Mientras sigas órdenes —dice—. Y no traigas problemas.

Reese suelta una media sonrisa cansada. —Prometo solo lo necesario.

Entonces Justin ordena rescatar armas y municiones, encarga un arma a Ethan, ya que hasta ahora ha estado con su hacha nada más.

Dos bidones de veinte litros de combustible, les vinieron bastante bien.

Suben a la camioneta.

Ethan y Reese en la carrocería.

La Chevrolet vuelve a ponerse en marcha.

No son amigos. No son una familia.

Pero ya no están solos.

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